

, quiere decir que algo te inquieta, que eres una de esas personas que contribuyen, o quieren contribuir, de forma voluntaria y altruista, en la gran tarea de intentar mejorar un poquito nuestro entorno.
Los voluntari@s son personas ATREVIDAS porque tienen el valor de dejar una huella muy profunda con sus actos, con su manera de vivir; son el ejemplo que demuestra, que no hacen falta gestos formidables, ni acciones espectaculares, para dejar una huella, sino que la grandeza puede estar en lo cotidiano, en las cosas pequeñas, en las cosas que se hacen en voz baja.
Durante estos días he buscado muchas definiciones de lo que es ser una persona voluntaria, y buscaba una definición, porque desde aquí quería decirle a todo el mundo: “Mira, este es el perfil que tiene una persona voluntaria, tú lo tienes, anímate a ser voluntari@”, y no he parado hasta encontrar una definición que me ha gustado, que me ha convencido:
“Las personas voluntarias son gente que viven con las puertas de su corazón siempre abiertas, con sus manos trabajadoras siempre extendidas, sus ojos limpios y abiertos, sus oídos atentos y su espíritu expectante y lleno de ternura. Son gente que escucha el latido de la vida de las personas que están a su lado, o de los acontecimientos del día a día. Son gente, que como una vela, no pierden ni su luz y ni su brillo por compartirlo con los demás”.
Yo creo que gente así por el mundo hay mucha, lo que pasa es que, en muchas ocasiones, somos tan modestos que reconocer nuestros propios valores nos cuesta. Yo, desde aquí quiero animar a esas personas, que no piensen más en lo profundo que es el mar, sino que se lancen a él y naden, que seguro que lo hacen muy bien.
Voluntari@ puede ser cualquiera. No hay límites de edad. En tanto podamos o queramos, siempre habrá personas necesitadas esperando nuestra ayuda, aunque esta ayuda no sea más que en forma de sonrisa.